Composiciones para piano Marcela Hersch.

Marcela Hersch
Contenido del CD

Marcela Hersch Escuchar fragmentos: Andante, Colibrí.


   


Notas a las obras del disco compacto “Composiciones para Piano”, escritas e interpretadas por Marcela Hersch

Este disco compacto incluye obra escrita para piano en diferentes formas musicales. Las formas que he escogido en este disco para expresar mi música son en su mayoría formas musicales tradicionales en las que exploro distintas texturas sonoras del piano. Dentro de las formas musicales que he escogido están la suite, de la cual escribo dos obras en este formato, dos series de preludios, la Op. 2 que consta de 4 preludios y la Op. 3 con 12 y una introducción. Existe también un réquiem, no tanto como forma musical sino como una manera de expresar un homenaje a un maestro muy querido que falleció y de cuya pérdida surgió esta obra.

PRELUDIOS

Acerca de los preludios Op. 2 y Op. 3, haré primero una descripción histórica de la forma y luego una presentación personal de cada uno. En la tradición musical para instrumentos de teclado, como lo es el piano, la forma “Preludio” es piedra de toque fundamental para que el Clave Bien Temperado, creado en el S. XVIII, funcionara como prueba del Sistema Temperado y apoyara su desarrollo. A partir de J. S. Bach hasta los compositores contemporáneos las series de preludios han transformado la técnica pianística, como lo encontramos desde el mismo Bach, y otros compositores como Chopin, Fauré, Rachmaninoff, Debussy, Scriabin, Villalobos y Shostakovich[1].

El Preludio es generalmente una pieza de corta duración que conserva un motivo subyacente, el cual puede ser melódico, rítmico o armónico, etc. En sus orígenes tenía un aire improvisatorio y su función era presentar la tonalidad de la o las piezas a las que antecedía. Este género musical empezó a utilizarse en el Renacimiento y cobró auge en el periodo barroco, en el que J. S. Bach lo usó como una pieza antecesora de fugas y algunas suites. Más adelante, Chopin reavivó el uso del preludio, pero no como antecesor de alguna obra, sino reuniéndolos en una serie. Considero que la serie de preludios escrita por este compositor, entre otras de sus obras, contribuyó al desarrollo de la técnica pianística al abrirle nuevas posibilidades técnicas y sonoras. El uso de esta forma de escritura musical en la actualidad puede ser considerado valioso, porque, al conservar un motivo que subyace a lo largo de toda la pieza, se vuelve un desafío para el compositor al estimular su creatividad dentro de esta limitación.

Acerca de la suite, es una forma musical que deriva en sus principios de la música para danza de finales del s.XVI y es un conjunto de piezas que se relacionan entre sí. Hay tres tipos básicos de suites, el que está compuesto por danzas, el que reúne extractos de trabajos escénicos y aquellos basados en una idea ó historia.

En la usanza barroca una suite era un conjunto de danzas escritas por lo regular en una sola tonalidad. En este mismo periodo las diferentes piezas que contenía una suite tenían nombres llamativos como Allemande, Courante, Sarabande y Giga, entre otros. En general estas suites no pretendían ser danzadas, era más bien un estilo de escribir que generalmente tenían una forma binaria derivadas de danzas que en ese entonces ya estaban consideradas fuera de moda. A partir del s. XIX, el término suite se ha aplicado en arreglos de música para obras de teatro, películas, ballet y finalmente, el término se ha extendido a piezas con múltiples movimientos basadas en una idea o historia[2].

Para la serie de cuatro preludios del Op. 2, los motivos que trabajé son motivos muy cortos y claros en su presentación, ya fueran motivos melódicos, rítmicos o una mezcla de los dos. Andante, Allegro, Andantino y Andante íntimo-majestuoso, son los nombres que recibieron estos preludios respectivamente; tienen una estructura sencilla y sus caracteres son contrastantes entre sí, de esta manera, el primero es lírico y dulce y el segundo rítmico y juguetón, el tercero es completamente melancólico y el último contemplativo.

SUITE OP. 3

Para la suite op. 3, la forma musical suite es tomada para reunir movimientos que entre sí tienen relación en sus ideas musicales.

El primero, Moderato, es una pieza cálida y afable de velocidad media.

El segundo movimiento, Embrujo, tiene un aire enigmático y una melodía con melismas y sonoridades un tanto orientales que lleva oculto un tema que aparece en el 4º. movimiento.

El tercer movimiento, Andante misterioso, es misterioso como su nombre lo indica y desemboca en una expresividad inesperada.

El cuarto movimiento, Andante, tiene una textura muy ligera, lo cual lo hace como flotar en su existencia y por lo tanto brinda esa misma sensación.

El quinto movimiento, Juegos, es muy rítmico y juguetón, con sus compases de diferentes medidas, pasa de 3 a 4 o a 6 tiempos, según su inclinación en el momento para correr, frenar o brincar, terminando con un fin enérgico e inesperado que contrasta en su totalidad con la energía de los otros movimientos y teniendo también escondido el tema que ya ha aparecido entre estos.

RÉQUIEM POR UNA FLOR BLANCA

En el Réquiem por una flor blanca, tomé el término Réquiem que viene de la primera palabra en latín de la introducción de la misa para los difuntos de la Iglesia Católica “Réquiem aeternam dona eis, Domine “(Otorga para ellos el descanso eterno, Señor). En música, el réquiem polifónico más antiguo que se conoce data del s. XV. Existen requiems para voz sola, para coros, para coro y orquesta y para voces solistas, coro y orquesta. El término réquiem también se usa para denominar obras fuera de la iglesia católica que conmemoran la muerte de alguien[3]. En el caso particular de esta obra, Réquiem por una flor blanca, irrumpió en mis composiciones cuando estaba a la mitad de la creación de otra obra, pensé que era parte de ésta, con el tiempo me di cuenta de que no pertenecía al ciclo que estaba escribiendo y que necesitaba su propio espacio, reconocí que expresaba los sentimientos que tenía para con quien fuera mi maestro de piano Michel Block y que falleció en marzo del 2003. Por lo que Réquiem por una flor blanca está dedicada a él. Esta obra expresa sensaciones contradictorias entre dolorosas y paradisíacas. Es quizás el primer réquiem para piano que conozco, ya que otras obras de este carácter han sido escritas como marchas fúnebres. Comienza como marcha fúnebre, pasando por la confusión de los estado cercanos a la muerte y un canto dulce que semeja un paraíso lejano, al final termina con una fuerza que contiene una mezcla de enojo y perplejidad.

SUITE OP. 1

La Suite op 1 fue la primera obra que compuse, en este caso, la forma suite reúne 4 movimientos basados en una historia más bien de amor, en la que el primer movimiento cuyo título es Luego, expresa a través de la música un estado de enamoramiento que contiene esperanza, en el segundo movimiento, Sed, habla de la necesidad de ver al ser amado, el tercero, Lejanías narra la sensación de extrañar al ser amado y en el cuarto movimiento, Nace una estrella, se transforma la energía del enamoramiento en uno más sutil que logra sublimarse ya que se trata de un amor imposible.

PRELUDIOS OP. 3

Retorno a la Sencillez

En la serie que corresponde a la Op. 3, escribí un preludio cada mes, haciendo que el proyecto quedara concluido en su totalidad en el lapso de un año. Cada preludio se desarrolló con diferentes motivos musicales que representaron un reto distinto a lo largo de cada mes.

El objetivo de la serie de preludios del Op. 3 fue abarcar las posibilidades técnicas del piano moderno y expresar a través de la forma preludio un lenguaje personal adecuado a nuestra época y escritos con diversos motivos que conservaran cierta relación entre todos para darles unidad. De esta manera, entre los diferentes motivos que abarqué, encontramos un motivo melódico en uno, en otros un motivo armónico o rítmico, o la exploración de la altura en los diferentes registros del teclado, ya fuera al presentar la melodía principal o a lo largo del mismo, en agudos, en graves o en todos los registros, lo que dio como resultado una muestra de diversas texturas y colores.

Considero que esta obra fue completada hasta que cada preludio recibió su nombre, como si la misma energía del título permeara su preludio correspondiente, así que ahora haré una descripción da cada uno incluyendo su título. Antes del primer preludio puse una introducción, Amanece, que sirve para darle unidad a la obra ya que utiliza la melodía del preludio número 8, Canto, en una concepción diferente que lo refiere vagamente, sin obviedad y además deriva, sin desarrollarse, del último preludio, el número 12.

El primer preludio de la serie, Vastedad hindú, tiene un bajo ostinato que semeja el sonido de la tambura, instrumento hindú que da la base armónica sobre la cual se entreteje la melodía. Lo vasto se refiere a la resonancia acumulada de sonidos de las vibraciones de las cuerdas y sus armónicos que explota el sonido del piano desde una perspectiva poco usual y hace que este preludio tenga una sonoridad plena aún con todo y su sencillez armónica. Aquí, la armonía semeja la armonía oriental en la que la base armónica en el registro bajo no cambia y da lugar a una acumulación extraordinaria de armónicos, lo cual le da una riqueza sonora diferente a la occidental ya que permite la utilización de clusters sin chocar con la concepción armónica siendo novedoso el quedarse en una sola tonalidad.

El segundo preludio, Levedad azul, tiene una trama ligera y sencilla pero muy dulce y completa en la que el motivo explora los diferentes registros pasando la melodía que se da completa en un registro, de agudos a graves a lo largo del preludio.

El preludio tres, Tambor de Tierra, está basado en ritmos africanos y trata al piano de una manera exclusivamente percutiva, en la que sin variar la velocidad lleva a una sensación de contención rítmica .

En el preludio cuatro, Hoja al Viento, la presentación de la melodía principal abarca todos los registros, desde los más agudos hasta los más graves.

Contrastando el cinco con el seis, en el preludio cinco, Oceánica, la melodía aparece en los registros graves dándole una sensación de profundidad y en el seis, Colibrí, se presenta la melodía en los registros agudos dándole así una naturaleza ligera y alegre como lo simboliza la figura del colibrí en algunas tradiciones orientales.

La segunda parte de los preludios comienza con el número siete, Meditación, en el que el motivo está basado en un intervalo de segunda tomado del preludio VII en Mib del volumen II del Clave Bien Temperado de Bach, en este preludio exploro un motivo corto y su presentación repetida da una sensación de estaticidad y calma similar a la sensación que se produce en la meditación hindú. Los preludios siete y ocho se basan en motivos muy cortos que son trabajados a lo largo de cada uno de ellos. Meditación y Canto son preludios completamente místicos y meditativos, transportan a otro estado de conciencia.

El preludio ocho, Canto, contiene la melodía de la introducción y del último preludio de la serie en una velocidad doblemente lenta y con otro acompañamiento que asemeja un coral y que utiliza quintas y cuartas paralelas, lo cual le da una sensación de lejanía.

El preludio nueve, Inspiración, fue el primero que escribí y fue el que literalmente me dio la inspiración para escribir la serie de los doce preludios op. 3. En este preludio, tanto la melodía como el acompañamiento son de una intensidad neorromántica y logran una expresividad continua.

Piedra de río, el preludio diez, fue concebido para contrastar con su ligereza la energía de los otros preludios.

Retorno a la sencillez, el once, está basado en otro preludio de Bach que tiene dos secciones (preludio X en mi menor del Clave Bien Temperado vol. I ), en las secciones de este preludio once hay una parte en la que el acompañamiento son acordes y otra en la que el acompañamiento es más elaborado, este preludio dio su nombre de “Retorno a la Sencillez” a la toda la serie ya que sin necesidad de extravagancias y complejidades viaja por la música de manera muy fluida, solamente existe porque quiere, sin el deseo de agradar a nadie, sólo a sí mismo.

El preludio doce, Estrellas, nació como todos de una improvisación, pero en este caso retomando la melodía del preludio ocho como una melodía más corta y con un acompañamiento diferente, el estar en la misma obra que el preludio ocho le da a la misma un aire de unidad cohesiva, por lo cual puse también como Introducción a la obra completa una versión de este mismo último preludio pero sin desarrollar, solo como una pequeña muestra, de ahí el nombre de los dos, la Introducción Amanece y el final Estrellas; en estos dos, tanto en Amanece como en Estrellas, hay notas agudas claramente acentuadas que dan la sensación de destellos luminosos o estrellas lejanas, con un final vigoroso en Estrellas que añade una reminiscencia del preludio 6, Colibrí.

Cuernavaca, 9 de mayo de 2005

Marcela Hersch

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[1] Collins, Encyclopedia of Music, p. 430.
[2] Theodore Karp, Dictionary of Music, p.380.
[3] Theodore Karp, Dictionary of Music, p.325

Notes on the compositions in the “Piano Compositions” CD, written and interpreted by Marcela Hersch.

This compact disk includes piano compositions in different musical forms. I have chosen, primarily, traditional forms to reflect different sound textures of the piano. I have included in the musical forms, two suites, and two series of preludes (Opus 2 consisting of 4 preludes and Opus 3 with 12 and one introduction). There is also a requiem, not so much for its musical format, but as a homage to a very dear teacher who has passed away and whose loss inspired this work.

PRELUDES

I will first give an historic description of the form and then an individual introduction to each of the preludes for Op. 2 and Op. 3.

According to the musical tradition for keyboard instruments, such as the piano, the form “Prelude” is the fundamental touching stone for the Well Tempered Clavichord, (Das wohltemterierte Klavier), created in the 18th century, as a proof for the Well Tempered System and to stimulate its development. Beginning with Johann Sebastian Bach and followed by contemporary composers, the series of preludes have transformed the piano technique, as we find in Bach himself, and other composers like Chopin, Fauré, Rachmaninoff, Debussy, Scriabin, Villalobos and Shostakovich.[1]

Preludes are generally short that keep an underlying motive, which can be melodic, rhythmic or harmonic, etc. At the beginning, it had an air of improvisation and its object was to present the tonality of the piece which preceded it. This musical genre was first used in the Renaissance and flourished in the baroque period, in which Bach used it as a piece preceding the fugues and some suites. Later, Chopin revived the prelude, as the whole of a series, not a forerunner of any composition. I consider the series of preludes written by him contributed to the development of the piano, opening new technical and sound possibilities. The use of this form of musical composition today is valuable, because it stimulates the composer’s creativity in spite of its limiting motif.

SUITES

The suite is a musical form whose roots are music for dancing at the end of the 16th century and it is a group of pieces that are interrelated. There are three basic types of suites: one, consisting of music for dancing; another that collects extracts from scenic pieces and the third, based on an idea or story.

During the baroque period, a suite was a collection of music for dancing usually written in one single tonality. The different pieces of a suite had very striking names such as Allemande, Courante, Sarabande and Giga, among others. Generally, the suites were not intended for dancing, it was more a composing style with a binary form derived of the dance music, then considered out of date. Since the 19th century, the term “suite” has been applied to musical arrangements for theater, movies, ballet and finally, has been extended to pieces with multiple movements based on an idea or story.[2]

PRELUDES OPUS 2

For the series of 4 preludes in Opus 2, the motifs are short and clear, whether they be melodic, rhythmic or a combination of both. The names of these motifs are Andante, Allegro, Andantino and Andante íntimo-majestuoso, respectively. In spite of their structure, they present a contrasting variety: lyrical and sweet, rhythmic and playful, completely melancholic the third one and, the last one contemplative.

SUITE OP.3

For Suite Op. 3, the musical form, suite, is used to collect movements that are interrelated in its ideas.

The 1st movement, Moderato, is warm and kind at a moderate rhythm.

The 2nd movement, Embrujo (Spell) is enigmatic. Its melody consists of somewhat Oriental melismas and sonorities with an underlying theme taken from the 4th movement.

The 3rd movement, Andante misterioso (Mysterious Andante) is as mysterious as its name and flows into an unexpected transparency.

The 4th movement, Andante, has a light, floating texture to mirror the same sensation.

The 5th movement, Juegos (Games), is rhythmic and playful. Its measures travel in time from bar to bar in 3 to 4 or to 6 beats to run, to suddenly stop, or to dash away again. It ends with an energetic, unsuspected finale which contrasts in its entirety with the energy of other movements. It repeats their underlying theme.

REQUIEM FOR A WHITE FLOWER

In the Requiem Por Una Flor Blanca (Requiem for a White Flower), I used the term, requiem, recalling the introduction to the Roman Catholic Mass for the Dead, “Réquiem aeternam dona eis, Domine (Give them Eternal Rest, Oh Lord). In music, the oldest polyphonic requiem dates from the 15th century.

There are requiems for solo voices, for chorus, for chorus and orchestra, and for solo voices with chorus and orchestra. The term, requiem, is also used to name compositions other than the Roman Catholic to commemorate the death of a loved one.[3]

In this particular case, Requiem por una Flor Blanca (Requiem for a White Flower), surprised me in the midst of another composition. At first, I thought it was part of that work. In time I realized it needed its own space. It expressed my feelings for a dearly beloved piano teacher, Michel Block, who passed away in March 2003. So Requiem por una Flor Blanca (Requiem for a White Flower) was written in his memory. This composition mirrors contradictory sensations ranging from painful to heavenly. It may be the first requiem for piano I know, as others are funeral marches. It begins as a funeral march passing through the emotions felt by the proximity of death and a sweet song evoking a distant paradise. The finale contains anger and perplexity.

SUITE OPUS 1

The Suite Op.1 was my first composition. In this case, the suite collects 4 movements based on a love story. The first movement, Luego (Later), reflects being in love and having hope. The second movement, Sed (Thirst), shows the need to see the loved one. The third, Lejanias (Distances) narrates the sensation of missing the loved one and in the fourth movement, Nace una estrella (Birth of a star), it transforms the energy of love into a sublime one for it is an impossible love.

PRELUDES OPUS 3

Return to simplicity

In the series of Opus 3, I wrote a prelude a month, so this project would be concluded in one year. Each prelude was developed with musical motifs which represented the 12 different challenges.

The objective for the series of preludes for Opus 3 was to explore the technical possibilities of the piano of today and to express, through the prelude, a personal language, keeping a certain interrelation between them. Each of the motifs explored the melodic, harmonic, rhythmic or the registers of the piano, either presenting the main melody in its first appearance in all of the registers or in different high or low registers throughout the piece. This resulted in a sample of many textures and colors.

I believe my work was completed when each prelude received a name, as if its energy reflected its very essence. I will now describe each one.

Amanece (Dawn), the introduction provides a bond for all this composition as it uses the melody of prelude No. 8, Canto (Song) in a vaguely different concept and reminds us later of last prelude, number 12.

The first prelude of the series, Vastedad hindú (Echoes of India), has a “basso ostinato” similar to that of the “tambura”, a Hindu instrument which provides a harmonic base for the melody to flow. Echoes of India refers to the accumulated resonance of the vibrations of the strings and their respective harmonics that explore the sound of the piano from an unusual perspective and converts it into a complete sonority in spite of its harmonic simplicity. Here we enjoy oriental harmony where its base in the lower register does not change and thus provides an extraordinary accumulation of harmonics and a richness that allows the use of clusters without clashing with the chords used, remaining always in the same tonality.

The second prelude, Levedad Azul (Blue Lightness), has a light, sweet and simple theme, exploring the different registers throughout the melody ranging from high to low.

The third prelude, Tambor de Tierra (Earth Drum), based on African rhythms, considers the piano only as a percussion instrument and, without changing speed, leads to a sensation of contained rhythm.

The presentation of the main melody in prelude number 4, Hoja al Viento (Leaves in the Wind), embraces all registers, from the highest to the lowest.

The melody of prelude No. 5, Oceánica (Oceanic), conveys a sensation of depth in the grave registers whereas, in contrast, the melody of prelude No. 6 Colibrí (Hummingbird), contains high registers giving us a feeling of lightness and gaiety reflecting the hummingbird in some oriental traditions.

The second part of the preludes begins with No. 7, Meditación (Meditation), based on an interval of a second (the distance pitch between two tones) taken from Prelude VII in E flat of Vol. II of the Well Tempered Clavichord. I explore this short motif and its repeated presentation gives us a sensation of steadiness and utter peace such as we receive in Hindu meditation. Meditación (Meditation) and Canto (Song -- prelude No. 8) are completely mystic and transport us to another state of consciousness.

Prelude No. 8, Canto (Song), contains the melody of the introduction and the last prelude of the series in slow motion having another accompaniment similar to a choral that uses harmonic intervals of Fourths and Fifths in parallel motion which results in a sensation of remoteness and distance.

Prelude No. 9, Inspiración (Inspiration) was the first one I wrote and it literally inspired me to create the series of 12 preludes Opus 3. In this prelude, both the melody and the accompaniment are of a neo-romantic intensity that achieves an impressive fluidity.

Prelude No. 10, Piedra de Rio (River Stone), was conceived to contrast by its lightness, the energy of other preludes.

Return to Simplicity, the eleventh prelude, in two parts, is based on another prelude of Bach (Prelude X in g Minor of Vol. 1 of the Well Tempered Clavichord). In one part is the accompaniment with chords and in the other, the accompaniment is more elaborate. This prelude baptized the whole series – Return to simplicity – since, without extravagance or complexity, it travels softly and fluidly through the music. It exists because it wants to, without wishing to please anyone; it, very simply, just “is”.

Prelude No. 12, Estrellas (Stars), was born like the others, from an improvisation. But, in this case, repeating the melody of Prelude No. 8 reducing it to a short one with a different accompaniment. Being in the same composition as prelude No. 8 gives it an air of cohesive unity which allowed me to introduce in my composition a version of this same last prelude, with no development, as a small sample giving it both names: Introduction, Amanece(Dawn) and the end, Estrellas (Stars). In each there are high, clearly accentuated notes which give the sensation of twinkling lights or distant stars. A vigorous finale in Estrellas (Stars) adds a reminiscence of prelude No. 6, Colibrí (Hummingbird).

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1 Collins, Encyclopedia of Music, p. 430
2 Theodore Karp, Dictionary of Music, p. 380
3 Theodore Karp, Dictionary of Music, p. 325

 

Contenido
MARCELA HERSCH, Composiciones para piano


1. Cuatro preludios op. 2
Andante
Allegro
Andantino
Andante íntimo-majestuoso

2. Suite op 3
Moderato
Embrujo
Andante misterioso
Andante
Juegos

3. Réquiem por una flor blanca

4. Suite op 1
Luego
Sed
Lejanías
Nace una estrella

5. Doce preludios op 3
Retorno a la Sencillez
Introducción, amanece
1. Vastedad hindú
2. Levedad azul
3. Tambor de tierra
4. Hoja al viento
5. Oceánica
6. Colibrí
7. Meditación
8. Canto
9. Inspiración
10. Piedra de río
11. Retorno a la sencillez
12. Estrellas

 




 
 
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