…es
una pianista excepcional y con gran futuro…
Edith Picht-Axenfeld, Alemania.
… tiene la virtud de poseer el espíritu
finísimo que sólo de vez en
vez, aparece. . .
Aguilar de la Torre, EXCELSIOR.
.
. .verdadera artista de gran sensibilidad
y talento excepcional. . .
Michel Block, Estados Unidos.
Doce
Preludios op 3 de Marcela Hersch.
“Componer
música para uno mismo es una tarea difícil,
y cuando se crea con miras a compartirla con
todo público, ésta representa
doble o triple esfuerzo. Debe haber el compromiso
de transmitir sentimientos e impresiones en
un mensaje claro que, aunque lleve implícito
intelecto, no deje a un lado la carga emocional.
Si falla alguno de estos elementos fundamentales
(o no existe), entonces las partituras no dejarán
de ser papeles llenos de notas acumulándose
al vasto repertorio universal de lo no tocado
o lo no gustado que, a menudo, el hoyo negro
de la intrascendencia se encarga de absorber.
La pianista Marcela Hersch demuestra en su ciclo
de 12 Preludios op 3 que es posible hacer música
que capte la atención del melómano
por su armonía desenfadada, rasgos melódicos
simples y contenido ligero. Pequeñas
composiciones que pueden ser degustadas a la
manera que el compositor francés Eric
Satie (1866-1925) propondría alguna vez
en su Preludio en Tapicería. Los títulos
de las piezas ( Hoja al viento, Levedad azul,
Oceánica, Piedra de río, por mencionar
sólo una tercera parte) y el carácter
de cada una de ellas, conducen al oyente a un
ambiente sonoro relajado y pleno de sorpresas
de todo tipo.
Marcela Hersch es esa clase de creadores que
nunca someten su obra a un trabajo intelectual,
sino permiten que su sensibilidad fluya a través
de la partitura, impregnándole con ello
su peculiar estilo.”
Isamel
Alvarez León
Director de Programación
Radio-UAEM
Cuernavaca, Morelos, marzo de 2005.
Hersch's
12 Preludes for Piano are a very evocative set
of piano works.
They create dreamy atmospheres and give the
pianist a chance to explore many
colors. They have a strong melodic sense and
some of them even sound reminiscent of folk
songs. In Hoja al viento, she uses the effect
of plucking the strings of the piano, which
is stylistically surprising but very effective.
The rhythms of Levedad azul are quite striking
and dance-like, and create a nice contrast with
the lyricism of the other preludes. Hersch's
writing is extremely accessible and would be
appealing to many different types of listeners,
ranging from audiences that are not normally
exposed to classical music to regular concertgoers.”
Simone
Dinnerstein, New York
Traducción:
“Los
12 preludios para Piano de Hersch es una serie
de obras para piano muy evocativa. Ellos crean
atmósferas ensoñadoras y permiten
al pianista el explorar muchos colores. Tienen
un sentido melódico muy fuerte e incluso
algunos tienen reminiscencias de canciones folklóricas.
En Hoja al Viento, ella usa el efecto de tañer
la cuerdas directamente que es algo sorpresivo
estilísticamente pero muy efectivo. Los
ritmos de Levedad azul son muy llamativos como
de danza y crean un agradable contraste con
el liricismo de los otros preludios. La escritura
de Hersch es extremadamente accesible y puede
ser atractiva para muchos tipos de públicos,
desde los que no son expuestos normalmente hacia
la música clásica hasta los asistentes
regulares a conciertos.”
La Jornada
Morelos
Domingo 14 de junio de 2006
JORGE
SIFUENTES CAÑAS
Presenta Marcela Hersch su más
reciente disco.
CUERNAVACA, MOR. A partir de algunas canciones
de la lírica infantil mexicana, la pianista
y compositora Marcela Hersch presentará
su disco compacto Me cantas, má?, Volumen
1, el próximo viernes 16 de Junio, a
las 19 horas, en el auditorio Emiliano Zapata
anexo a la torre de la Universidad Autónoma
del Estado de Morelos, Según Vicente
T. Mendoza, autor de la obra Lírica Infantil
de México, de donde provienen las canciones
de cuna, "Ios cantos de arrullo son lo
primero que escuchan los niños en la
vida y modelan en cierto modo su sensibilidad,
quedando tan profundamente grabados en su cerebro
que los recuerdan a través de las demás
etapas de su existencia y el escucharlos les
despierta la añoranza de sus primeros
años".
En este
material discográfico Marcela Hersch
ofrece una combinación de instrumentos
de música hindú y occidental,
que puede ser disfrutada por cualquier persona
por el simple deseo de escucharla y relajarse,
O bien por las madres para cantárselas
a sus hijos, favoreciendo a su sano crecimiento
y desarrollo emocional. Esta es la tercera producción
de la compositora, ha grabado anteriormente
el disco Marcela Hersch plays Alfonso de Elías,
con música para piano del fallecido compositor
mexicano y su Marcela Hersch, Composiciones
para Piano, Marcela Hersch Inició sus
estudios de piano a la edad de cuatro años.
A los siete, ofrece su primer recital y como
solista de orquestas de cámara, participa
a los nueve ya los 11 años de edad. Se
graduó en el Conservatorio Nacional de
Música como Pianista Ejecutante y Pianista
Concertista. Obtuvo la Maestría en Música
en la Universidad de Indiana de Estados Unidos.
En la
realización de esta producción
participan también la cantante de ópera
Nadia Ortega, Yolanda lñiguez e Ismael
Palomares, en la ejecución de instrumentos
hindúes conocidos como la tambura y el
tabla, respectivamente; a cargo de la Jarana
Interviene Enrique Barona, en la flauta, Emilio
Palacios y en el cello, Rosario León.
La
Jornada Morelos
Domingo 9 de julio de 2006
Javier
Sicilia
Marcela
Hersch, la memoria y la cuna.
Marcela
Hersch no es sólo una música pura
-quien haya escuchado sus ejecuciones y composiciones
(Marcela Hersch, composiciones para piano),
y haya seguido su tarea de maestra, sabe a qué
me refiero-, sino también una música
de la memoria. Gran parte de su talento lo ha
usado para rescatar del olvido mucho de lo que
en la música constituye nuestro ser mexicano
-hay que escuchar el rescate que hizo de la
música para piano de Alfonso de Elías,
Homenaje a Alfonso de Elías, para saber
la contribución que Marcela ha hecho
a la música de nuestro romanticismo.
En estos últimos tiempos, Marcela se
ha sumergido en una tradición más
antigua cuyo fruto es ¿Me cantas, roa?
Me refiero a la tradición de la canción
de cuna.
Esta tradición, en Occidente, se remonta
lejos, al cristianismo popular, que pone en
labios de María arrullos al niño;
arrullos que, por extensión y por los
procesos connaturales a las tradiciones orales,
se llevaron después a las cunas de los
niños: A México llegaron con España.
Algunos se conservaron, otros se unieron a cantos
populares indios de los que emergieron canciones
de cuna mestizas o indígenas (¿quiénes
de mi generación no recuerdan, por ejemplo,
esa canción náhuatl que medió
nuestra infancia y cuya letra dice más
o menos: "Conesh, conesh, palesche, xicubin,
xicubin, yocolquín'; que no sé
escribir como se debe y cuyo sentido no tengo
todavía la más pinche idea de
lo que quiera decir, pero que al escucharla
nos devuelve no sólo a la infancia, sino
que nos vincula con todas las dulzuras de todas
las cunas y de todas las madres a través
del tiempo?).
Por
varios siglos, esos cantos se trasmitieron de
madres a hijos con agregados, variaciones y
nuevos tonos. El ethos de un pueblo pasaba,
se conservaba y renovaba en ellos. No había
necesidad de fijarlos. La memoria y la cultura
bastaban. No sé si las madres de las
generaciones actuales, sometidas al imperio
ginecológico y pediátrico -ese
substituto profesional y sistémico de
los vínculos entre madres e hijas- sobre
sus cuerpos y los cuerpos de sus hijos, guarden
aún esta memoria y canten a sus hijos
como nuestras madres lo hicieron. En todo caso,
la desmemoria cultural, impuesta por la masificación
de los medios de comunicación y la proliferación
del mercado y la publicidad, hace de qué
temer en el caso de la canción de cuna.
Quizá
esta realidad hizo que el investigador Vicente
T. Mendola y el músico Francisco Moncada,
elaborarán a mediados del siglo XX la
primera -y quizá hasta ahora la única-,
recopilación no sólo de las canciones
de cuna mexicanas, sino de los cantos y juegos
que a lo largo de los siglos han cantado los
niños de este país; Lírica
infantil mexicana (FCE).
No
sé si esta realidad haya sido también
uno de los motivos que llevó a Marcela
Hersch a sumergirse en la memoria lírica
rescatada por Mendoza y Moncada para darnos
este espléndido ¿Me cantas, ma?
Lo que si puedo afirmar es que la intuición
de la artista ha hecho ese rescate a través
de la música y la voz.
Marcela Hersch, siguiendo la tradición
histórica del hombre, hasta antes de
la modernidad que creó la noción
de autor, ha retomado esa larga memoria oral
y musical de México y, como lo ha hecho
cada madre inclinada en la cuna de su hijo impreso
su sello. Recordando, quizá, las declinaciones
con las que su madre le cantó algunas
de esas canciones; recordando, quizá
también, los tonos y las maneras en que
oyó a otras madres cantar a sus hijos,
sumergida en los textos de Mendoza y Moncayo,
y sobre todo escuchando su propia cuna interior,
ha producido este disco magnífico. De
ello no sólo es prueba la dulzura de
la música y de las letras que emanan
de él, sino los instrumentos que eligió
para su ejecución, instrumentos tan elementales
y tan vinculados a la voz humana ya la tradición
del mestizaje: el piano, la flauta, el cello,
las tablas, el tambor y las campanillas.
Al escuchar
¿Me cantas, roa?, interpretado por la
acogedora voz de Nadia Ortega, he sentido lo
que siempre busco en el arte, el consuelo, pero
sobre todo el saberme mecido en la cuna magnífica
de la memoria de una matria, sin la cual no
seríamos hombres.
Además
opino que hay que respetar los Acuerdos de San
Andrés, liberar a todos los zapatistas
presos, derruir el Costco-CM del Casino de la
Selva, esclarecer los crímenes de las
asesinadas de Juárez, sacar a la Minera
San Xavier del Cerro de San Pedro y liberar
a los presos de Atenco.
La
Unión de Morelos
Domingo 13 de noviembre de 2005
JOSE
ANTONIO GASPAR DIAZ
Durante
la presentación que hizo en el Jardín
Borda de Cuernavaca de su segunda producción
discográfica titulada "Composiciones
para piano", Marcela Hersch aseguró
que la obra que compuso y produjo,"tiene
mucho de místico; escribir música
es tener un contacto con lo más íntimo
de mi ser, con ese ser interior que lo permea
todo y a todos, y en este contacto es que me
inspiro y surge la música que compongo",
manifestó. Grabado en vivo durante una
presentación en la Sala Blas Galindo
del Centro Nacional de las Artes en la ciudad
de México, la autora afirmó que
"ya tenía suficiente material escrito
para piano, como para llenar un disco compacto,
de ahí la idea no nada más de
grabarlo sino también de lanzarme a producirlo",
señaló.
Proveniente
de una familia de artistas -las pianistas María
Guadalupe García de Martínez Barranco
y Marcela Barranco de Hersch, son su abuela
y madre respectivamente-, la compositora dice
en entrevista que ella aprendió primero
las notas musicales que las letras del alfabeto,
desde los cuatro años, "después
del lenguaje hablado fue el segundo lenguaje
que
aprendí", recordó.
Por ello
se puede entender que considere que "el
piano es mi vida, ha sido mi camino de vida;
es un ser conciente, me ha acompañado
desde muy chica. Han habido años que
me he alejado de él y otra vez ahí
estoy, es una extensión de mí.
El componer la música que hago es hacerme
una con el sonido y al piano lo trato como un
ser conciente", reiteró.
Graduada
en la licenciatura como pianista ejecutante
desde los 17 años, fue a los 20 años
que debutó como pianista concertista;
y fue en 1996 cuando tomó clases de composición
sólo durante un año, para después
dejar esa faceta por un tiempo, "pero no
dejé de improvisar ya partir del 2001
empecé a tomar clases de composición
como una formación más profesional",
expuso.
Desde
hace unos diez años empecé a improvisar,
refirió, "y esto me hizo querer
escribir las cosas que improvisaba, porque escribir
música es como una necesidad interna".
Mencionó
que su caso no es excepcional en la historia
de la música, porque en las dos últimas
décadas, "han surgido bastantes
compositoras mexicanas en especial. En mi caso
particular, lo novedoso es haber empezado a
componer apenas hace unos dos años y
ya estar tocando no nada más en público,
sino grabando discos".
"Escribir
música, es tener un contacto con lo más
íntimo de mi ser, con ese ser interior
que lo permea todo ya todos", asegura la
compositora.
*DISQUERAS
y PIRATERíA, PRINCIPALES DIFICULTADES
Reconoció
que las principales dificultades para la producción,
"fue enfrentarme a las compañías
disqueras y fue la piratería; debido
a la gran piratería que hay en e! país.
Proyectos como éste, entrando por una
disquera, tardarían cuatro años
en salir, porque aunque generalmente las disqueras
sacaban antes de tanta piratería seis
títulos al mes colocados ya en tiendas,
ahora con todos estos problemas sacan dos títulos
al mes, lo cual hace la lista de espera larguísima".
Esa fue la principal dificultad, subrayó:
" tuve que decidirme a no esperar cuatro
años en una lista de una disquera, sino
conseguir todo el patrocinio por mi parte, para
poderlo producir".
Enunció
que el disco está integrado por una serie
de 12 preludios titulado "Retorno a la
sencillez"; así como otra serie
de cuatro preludios, Opus 2, que constituyen
los primeros que ella compuso.
"También
vienen dos suites: la suite Opus uno, que es
como una historia de amor y la suite Opus tres,
que consta de cinco movimientos y que fue lo
que toqué en la presentación en
el Borda; aparte viene una pieza suelta que
se llama "Réquiem por una flor blanca",
dedicada a la memoria del que fue mi maestro
de piano en Estados Unidos Michael Block, gran
pianista ya fallecido".
Block
murió el siete de marzo, indicó
la pianista, "en esa semana yo estaba componiendo
otra obra, y a la hora de improvisar -que es
lo que hago antes de componer-, surgían
sentimientos, en un punto como paradisíaco,
en otros de enojo, en otros como de una marcha
fúnebre y me di cuenta de que esa pieza
no pertenecía a la suite que estaba escribiendo,
sino que era los sentimientos que me evocaba
el fallecimiento de este maestro tan querido
y comprendí que lo que expresaba requería
su espacio propio".
*
DAR AL MUNDO ESPERANZA
Además de esperar que su disco se venda
rápido, Marcela Hersch destacó
que otra de sus pretensiones es "compartir
lo que encuentro en mi música con los
demás, porque creo que estamos en una
etapa mundial en que hay mucha desesperanza,
depresión en los jóvenes, ruido,
donde la música es tan estrepitosa que
a mí me descompone".
Hay
una necesidad de dar al mundo algo de esperanza,
mencionó la ejecutante, "que existen
otras maneras de escuchar música; es
como un retorno a la sencillez tanto en la música
popular que está llena de ruido, como
en la mexicana, o de vanguardia en general;
pero también del género de música
clásica, porque la música contemporánea
se ha alejado del auditorio y entonces la escuchan
solamente académicos y no es accesible
para el público en general. Aunque yo
me considero una compositora de música
contemporánea, la mía es completamente
accesible para el público", definió
finalmente la virtuosa.
Dr.
Rafael Blengio Pinto
11 de noviembre de 2005
Querétaro
Basta
leer los títulos de algunas de las piezas
incluidas en este disco para percatarse que
existe por parte de la autora la voluntad de
apostar todo por el sentimiento, por trascender
el correr prosaico de los días, por descubrir
la grandeza de las cosas pequeñas cotidianas,
por el íntimo deleite de dar a la música,
como un ave canora, el vuelo de la libertad
absoluta. No necesita de más elementos
para presentarse, ni siquiera este foro: basta
que el milagro del trino se pose en el oído
del oyente para que vibre como su alma gemela
y lo embargue la emoción de lo inefable.
Títulos
como Andante misterioso, Requiem por una flor
blanca, Lejanías, Sed, Nace una estrella,
Hoja al viento, Piedra de río y Vastedad
hindú son una radiografía de los
sueños, un itinerario anímico
y vital, son girones de espíritu que
la creadora arroja al viento segura de su destino
final que provocara anhelos, que son los hijos
más preciados de su imaginación.
De todo ello surge clara la personalidad de
la autora, ella y sólo ella.
Y
esto que parece tan sencillo, ese don de personalidad
¡cuántos quisieran poseerlo, aún
los consagrados! La poesía de su música
entra en el espíritu como el aroma de
una flor que no hace sino brotar para ser sentido
y gozado, como una imagen bella que nació
para ser soñada y deseada. Esa música
es de nuestro corazón, de nuestra alma,
que materializa lo ideal, encarnada en notas,
que nos domina por su ternura, por la suavidad
con que nos envuelve y seduce, por su colorido
que nos conduce a rutas nuevas de emoción.
Este
regalo que nos hace le compositora Marcela Hersch
trae consigo un reto enorme y es la necesidad
inaplazable de fijarse metas cada vez más
altas y ambiciosas. Sabemos de su formación
sólida, de sus maestros reconocidos,
de su solvencia como intérprete, de sus
dones espirituales y artísticos. Por
todo ello, hacemos votos porque pronto nos deleite
con obras acordes con su trayectoria: sonatas,
nocturnos, impromptus y estudios de concierto
en que nos demuestre plenamente que la anima
la pasión de alcanzar cimas atrevidas
el plus ultra, para que refulja en lo que vale
su estro melódico y armónico.
Queda pues, en deuda de deleitarnos con sus
próximas composiciones, que desde ahora
esperamos con verdadero interés. Felicidades
por el regalo de hoy y por los que vienen.
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